Ayelef: “La gente esta necesitada de un espacio de contención espiritual”

Ayelef: “La gente esta necesitada de un espacio de contención espiritual”

El Pastor Daniel Ayelef y Analía Ponce, del Centro Cristiano de Villa Regina, analizaron en Contrarreloj la situación de las iglesias y de la comunidad de fe en nuestra ciudad. Si bien fueron habilitadas las reuniones religiosas, plantearon que se dificulta realizarlas con un cupo máximo de 10 personas y por eso solicitaron al municipio una mayor ductilidad en los permisos.

“Estamos pidiendo a las autoridades que puedan ser más flexibles en la habilitación. Con 10 personas es un poco imposible porque en nuestras reuniones tenemos músicos, gente de sonido, y ya nos quedamos sin cupo”, explicó Ayelef.

En este sentido, señaló que en otras ciudades de Río Negro la apertura de iglesias y templos fueron permitidas con una capacidad de hasta el 40%. “Nosotros tenemos 238 m2 para poner gente, significa que puede haber fácilmente 60 personas respetando los protocolos y la distancia”, insisitió.

Ayelef también cuestionó que las iglesias no fueron consultadas a la hora de establecer el día y hora de la habilitación de sus encuentros. “Se los habilitó los sábados, día en que la gente trabaja, cuando los días de reunión siempre fueron los domingos”, manifestó.

El Pastor fundamentó este pedido de una mayor flexibilización en que “la gente siente la necesidad de asistir a las reuniones”. “Creemos que la iglesia es necesaria porque el bienestar comienza por la parte espiritual de la persona y hay que alimentar al espíritu”, analizó. Al respecto, advirtió que hay mucha depresión silenciosa en las personas a causa de la pandemia del covid-19.

Por su parte, Analía remarcó que a pesar de llevar más de 7 meses sin poder abrir continuaron realizando sus actividades vía online. “Tenemos clases virtuales con grupos de alrededor de 100 niños entre los 5 hasta los 12 años, además de los adolescentes”, precisó. Los encuentros se generan virtualmente los sábados, el día habitual de las clases antes de la pandemia.

Así mismo, desde el Centro Cristiano durante todo este tiempo se siguió con la tarea de ayudar a las familias más vulnerables que “estaban totalmente sin el alimento diario”.